Efemérides: a 72 años de la sanción de la ley del voto femenino


Una ley tratada a iniciativa de Eva Perón que reconoce los derechos políticos de las mujeres argentinas

2019-09-07 por Carolina Iglesias


El voto femenino era un reclamo histórico de los movimientos feministas, que exigían la igualdad de derechos, deberes y oportunidades entre las mujeres y los hombres. Nueva Zelanda, Australia, Noruega, Uruguay y Rusia, entre muchos otros países, lo habían aprobado a fines de la Primer Guerra Mundial. En la Argentina, con excepción de la breve experiencia sanjuanina de 1927 y los simulacros de votación de las mujeres socialistas, se seguía demorando. El mismo Partido Socialista tenía preparados proyectos legislativos, pero sin respaldo, dormían en las cámaras parlamentarias.

Pero finalmente llegó el momento. Durante la campaña presidencial de 1946, el Partido Laborista, que presentaba a Perón como candidato a presidente, prometió su aprobación. En paralelo, en julio de 1946, la Asociación Pro Sufragio Femenino lograba junto al senador por Mendoza Lorenzo Soler la presentación de un proyecto de ley que contemplaba los derechos políticos de la mujer, que otorgaba igualdad de género en todos los derechos y deberes que la Constitución y las leyes argentinas otorgaban al hombre. La Comisión de Negocios Constitucionales del Senado aconsejó sólo la sanción de los derechos políticos, y así fue aprobada el 21 de agosto.

El proyecto con media sanción fue girado a Diputados, pero allí fue trabado en las comisiones, donde chocaban varios proyectos similares, hasta septiembre de 1947. La presión de las agrupaciones femeninas y de la misma Eva Perón hizo que se retiraran las otras propuestas y que, finalmente, el 9 de septiembre, se votara el proyecto tal como se lo había aprobado en el Senado un año antes.

La ley que otorgaba los derechos políticos a las mujeres se promulgó el 23 de septiembre y, en un acto público en la Plaza de Mayo, Perón firmó la ley y, simbólicamente, se la entregó a Evita. Ante una plaza llena, delante de su pueblo y de una inmensa cantidad de mujeres, se dirigió a ellas diciendo: “Mujeres de mi patria: recibo en este instante, de manos del gobierno de la Nación, la ley que consagra nuestros derechos cívicos. Y la recibo ante vosotras con la certeza de que lo hago en nombre y representación de todas las mujeres argentinas, sintiendo jubilosamente que me tiemblan las manos al contacto de la ley que proclama la victoria. Aquí está, hermanas mías, resumida en la letra apretada de unos pocos artículos, una larga historia de luchas, tropiezos y esperanzas… Esto traduce la victoria de la mujer sobre las incomprensiones, las negaciones y los intereses creados…”.