La docencia: lucha contra las asimetrías


Capítulo X: reflexión de Ernesto Uriondo, Profesor en Filosofía (UNMDP) y delegado la Escuela de Educación Secundaria N°12

2020-05-11 por Publicaciones


En tiempos de pandemia hay ciertas actividades que cobraron vital importancia. En principio el personal de salud (médicos, enfermeros, camilleros, personal administrativo, etc), sujetos que están en el frente de batalla que con recursos limitados, se exponen a un enemigo invisible. También podemos sumar a trabajadores que brindan sus servicios en rubros esenciales como (camioneros, personal de seguridad, empleados de comercio, etc.).

Pero esta situación atípica desnudó, para muchos, la frágil estructura del entramado social. El resguardo de la población por cuestiones sanitarias impidió de forma repentina la posibilidad de que cada familia pueda satisfacer sus necesidades básicas. Y es ahí donde la escuela pública otra vez tiene un desafío enorme: tratar de reducir las asimetrías en tiempo de pandemia.

A las escuelas públicas asisten alumnas / os de diversas clases sociales. Ésta composición diversa es lo que enriquece la actividad educativa. Los alumnos / as no son sólo receptores de contenido sino que construyen conjuntamente con la escuela el conocimiento. Esa construcción de conocimiento se nutre de las distintas realidades sociales que lo enriquecen. La tarea docente, entre otras cosas, es tomar esas realidades como punto de partida y generar las condiciones de posibilidad de desarrollo de cada educando. Ésta situación sería sencilla si el entramado social contara con las necesidades básicas cubiertas. No es el caso de muchas de las familias argentinas. Entonces podemos decir que la tarea docente comienza con asimetrías ontológicas. Con ésto quiero señalar que la escuela se hace cargo de algo que la antecede, es decir, que sus alumnos tengan comida, vestimenta y salud. Éstos tres factores son a priori a la educación.

Entrega de SAE en la EES N°12 Cola en la EES N°12 esperando la entrega de bolsones de SAE

En los últimos cuatro años, muchas escuelas públicas debieron abocarse, entre otras cosas, a cubrir dicho déficit. Por eso, el ex presidente planteaba “caer en la escuela pública”. Esa institución tan castigada por el Estado neoliberal, debía dar respuesta a los que quedaban fuera del entramado social. Ésto es lo que podemos llamar primer asimetría. Pero cuando los alumnos ingresan al sistema educativo público, las inequidades previas se tratan de sanjar para abrir lugar a lo que podemos llamar segunda asimetría. Éste aspecto tiene en cuenta la posibilidad de los /as alumnos /as de tener acceso a las herramientas necesarias para emprender el proceso de enseñanza aprendizaje. Los gobiernos progresistas / populistas / peronistas tienen en cuenta todas estas cuestiones. Por eso no es de extrañar que programas como el Conectar Igualdad sean pensados y llevados a cabo en los períodos mencionados. El desmantelamiento de la educación pública se agudiza en tiempos como el que nos toca atravesar. Pudieron desmantelar las instituciones pero no han podido horadar la conciencia del docente. En tiempos de pandemia los docentes, conscientes de ésta situación, hacen uso de todas las herramientas posibles dentro del ethos en que desarrollan su tarea. Y ésto no es simplemente una vocación de servicio, es la conciencia que tienen los docentes sobre la importancia de la educación / escuela pública. La conciencia actúa allí donde se dan las asimetrías para la construcción de sujetos libres.

Prof. Ernesto Uriondo, mayo de 2020.